INFORME NMC HORIZON 2013
Esta es la quinta edición del informe Horizon. Ha sido realizado por el New Media Consortium (NMC), el Consortium for School Networking (CoSN), y la International Society for Technology in Education (ISTE), con el apoyo de la empresa HP.
El informe trata de explicar las conclusiones prospectivas sobre las diferentes nuevas tecnologías que se esperan en los próximos cinco años y su empleo en la enseñanza, el aprendizaje y la investigación en los niveles educativos de primaria y secundaria.
Se identifican seis tecnologías emergentes y tres franjas de tiempo en su aplicación. Se espera que en un año o menos la computación en la nube y el aprendizaje a través de dispositivos móviles despeguen definitivamente. De dos a tres años, las tecnologías a tener en cuenta serán las de contenido abierto y analítica de aprendizaje, mientras que a largo plazo (cuatro o cinco años), la impresión en 3D y el trabajo colaborativo a través de laboratorios virtuales o remotos marcará la pauta de actuación en educación. Muchos son los desafíos que se imponen para que el acceso a estas posibilidades no se convierta en otra fuente de desigualdades educativas, entre ellos el comprender que todos los agentes deben implicarse en estas transformaciones, también el profesorado.
Podéis descargaros el informe completo al final de esta página y ver el vídeo de presentación del informe.
Editorial del nuevo volumen de Aularia: Informar, divulgar, dar a conocer, implicar, animar…
Con este editorial, en el que Aularia presenta y explica sus principales propuestas, se cierra un volumen de Aularia, en 2013, y se abre a la publicación del próximo volumen.
Cuando hace dos años el Grupo Comunicar decidió reflotar Aularia, que había sido en los años 80 del siglo XX un punto de referencia en el mundo de la educación, y recrearla de nuevo, on-line, nuestro interés como editores era establecer para la comunidad educomunicativa, comunicadores y educadores, un nuevo desafío.
Ya nos habíamos dado cuenta de que, generalmente los profesionales de la educación y de la comunicación no escriben, salvo por motivos profesionales o con la idea de adquirir méritos académicos. Pensamos desde Aularia que es necesario que reflexionen sobre sus experiencias, las transmitan y difundan en forma de artículos, reportajes, fotografías, videos o dibujos, con el fin de dar a otros profesionales ideas y ánimos para que se embarquen en el mundo apasionante de la educomunicación. El interés de Aularia se manifiesta en varias propuestas, que aumentarán en el mismo recorrido de los hechos y a medida que surjan nuevas ideas y necesidades.
Primera propuesta: contenidos de calidad y actualidad
Segunda propuesta: actualidad tecnológica y conexiones en red
Tercera propuesta: presentación didáctica
Cuarta propuesta: creatividad e imagen
Quinta propuesta: actualidad digital
Sexta propuesta: Trabajar la realidad con originalidad y nuevos recursos
Séptima propuesta. Abrir nuevos cauces de debate educomunicativo
En el próximo volumen el Debate, nuevo hasta ahora en revistas especializadas, está dedicado a Medios y comunicación y salud, con participación de médicos de diversas especialidades de varios países y con expertos en comunicación. Los hemos buscado, les hemos hecho la propuesta y han aceptado.
Para próximas ediciones estamos tomando contacto con una serie de fotoperiodistas, para que expresen la importancia de su profesión, sus opiniones y dificultades, para que hablen de los marcos en los que se debe mover la ética profesional en el ámbito en el que ellos realizan su trabajo.
Las próximas entrevistas que se publicarán tendrán que ver con la ética periodística, y sobre varios temas, ligados a la profesión periodística, a la ética de los medios, a la participación en las redes sociales y a la educación para la lectura crítica de los medios.
La catedrática Catalina Fuentes que está al frente del grupo de Investigación Argumentación y Persuación en Lingüistica de la Universidad de Sevilla ha llevado a cabo un estudio sobre la sumisión a la audiencia de los medios de comunicación. Este estudio de la Universidad de Sevilla señala que los medios de comunicación actuales “son totalmente sumisos a la audiencia y que por ella se hace de todo”. Según el trabajo, “recurrir a la descortesía, la mala educación o el discurso agresivo es habitual en los medios, especialmente en los programas de telebasura, porque el espectador le atrae lo que está socialmente mal visto y son contenidos novedosos que le sorprenden y llaman su atención.” Curiosamente también se ha extendido a tertulias políticas ”serias” , programas radiofónicos, en prensa escrita digital o blogs, añade el estudio. En los debates políticos, por ejemplo, el moderador deja incluso de realizar su función frente al abuso discursivo de los tertulianos”
El discurso descortés como estrategia para conseguir fines económico-mediáticos en un contexto, hace posible el nacimiento de una nueva figura que es el periodista que defiende su ideología politica abiertamente. Sin embargo la prensa escrita es la modalidad que menos aprueba la descortesía.
Catalina Fuentes nos señala que la investigación pretende “enseñar a la sociedad que el lenguaje nos permite adoptar distintos roles en cada momento. Saber utilizar la lengua te abre muchas puertas y es importante que haya una buena educación para no proyectar una mala imagen de uno mismo”
La Universidad Internacional de Andalucía en colaboración con la Universidad de Huelva, la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto Radio Televisión Española (RTVE) ofrecen el Máster en Gestión de Contenidos Multimedia para la Educación y la Comunicación. Se trata de un Título Propio de modalidad virtual (excepto una semana convivencial y período de prácticas) que busca a los profesionales de la educación y de la comunicación para brindarles un programa sumamente interesante enfocado en la producción de contenidos multimedia. La primera convocatoria finaliza el 20 de junio de 2013. Inicia en noviembre… ¿Quieres saber más? Entra en:
APRENDER EN VERANO: “INTENSIVE ERASMUS PROGRAM”
Quiero compartir con vosotros un programa intensivo Erasmus en el que voy a participar. Su título “Gestión eficaz de la Creatividad y la Innovación: Teorías y prácticas desde los campos de la Psicología, Educación, Negocios e Ingeniería”.
Es un proyecto de escuela de verano de dos semanas de duración que está financiado por la Comisión Europea. Se trata de una iniciativa de aprendizaje interdisciplinar donde participan 5 universidades: Universidad de Gestión Aplicada, (AUM) (Erding, Alemania); Universidad Nuremberg (Alemania), Universidad de Lund (Suecia), Universidad de Cádiz (España) y el Centro de Formación del Profesorado y Gestión de la Educación de Riga ( Letonia).
Se celebrará del 14 a 27 julio en Treuchtlingen (Alemania) con asistencia de 40 estudiantes de las universidades participantes antes mencionadas. Además, los estudiantes que completen con éxito las tareas requeridas de la escuela de verano se les concederá un certificado, firmado por todas las universidades participantes. Todos los interesados en este tema tendrán la posibilidad de ser seleccionados para el Programa de Maestría Internacional en Creatividad e Innovación que será ofrecido por la UAM y sus socios internacionales. En este caso, su participación en la escuela de verano será reconocida como 4 créditos ECTS.
La participación es gratuita para todos los seleccionados. El único costo a cargo de los participantes es el 10% de sus gastos de viaje.
Si quieres saber más pincha aquí
Cada vez más parece que las redes sociales generalistas están dejando de ser tan genéricas, valga la redundancia. Todos los estudios que se están llevando a cabo así lo confirman: las redes sociales se están especializando por edades. De este modo, Tuenti tiene una clientela eminentemente infantil (adolescentes), mientras los usuarios de Twitter suelen ser jóvenes y Facebook es la red preferida de los adultos.
Esto no significa que no haya personas de cualquier edad en cada una de las redes sociales, pero sí que, según la edad que se tenga, se suele usar y preferir una u otra red. Todas las ventajas que para los adultos tiene Facebook, son inconvenientes para los adolescentes, que prefieren Tuenti. Los jóvenes, por su parte, prefieren el microblogging para dar a conocer sus opiniones y para mantenerse informados de lo que ocurre.
Esta “elección natural” de las redes sociales generalistas invita a ciertas reflexiones y, quizá, sea la antesala, de un nuevo giro en los social media y el surgimiento de nuevas formas comunicativas que satisfagan las tendencias de cada grupo de edad.
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Entrevista con investigadores del Grupo de Investigación EC3
Emilio Delgado y Daniel Torres: “La edición universitaria española necesita una reconversión”
P. Cuando hablamos de calidad de una publicación (libro o revista) universitaria ¿de qué estamos hablando?
R. La calidad de una publicación científica es algo fácil de percibir pero difícil de medir. Cualquier científico competente en su ámbito de conocimiento puede distinguir las buenas y malas publicaciones así como clasificar a unas como mejores que otras. El problema surge cuando tratamos de convertir esas percepciones subjetivas en indicadores objetivos y cuando se intenta precisar en qué consiste la calidad. Las publicaciones como todo producto de una actividad humana pueden estar mejor o peor hechas lo que significa que pueden ser juzgadas desde la perspectiva de cómo están elaboradas (ajuste a determinados criterios) o desde la perspectiva de su mayor o menor valía como producto (incidencia y repercusión). Por tanto, la calidad de una publicación científica posee varias dimensiones que no deben mezclarse entre sí.
La primera dimensión se refiere a lo que podemos denominar calidad editorial. Esta posee tres facetas. La calidad informativa como medios de comunicación científica, que afecta tanto a la presentación material como a la forma de transmitir el mensaje científico. La calidad informativa de una publicación pasa por el exacto cumplimiento de las normas nacionales e internacionales de edición científica. La calidad del proceso editorial que transcurre desde que un libro o un artículo entran en una editorial o en la redacción de una revista hasta que son publicados. Si los mecanismos y filtros de selección y evaluación, por una parte, y los de edición y publicación, por otra, son múltiples y de calidad, el producto resultante también lo será. Desde esta perspectiva el empleo de un riguroso sistema de selección y evaluación de originales -el conocido como arbitraje científico (revisión por pares / peer review)- ha sido y todavía debe ser considerado como el eje fundamental de la publicación científica válida y de calidad. La calidad de los equipos científicos (revisores, consejos editoriales y científicos) y editoriales (editor profesional) que aseguran que todo el proceso se cumpla eficientemente.
La segunda dimensión tiene que ver con la calidad de los contenidos. Es la calidad intrínseca de una publicación científica que depende de su grado de originalidad, novedad, rigor metodológico y relevancia y que solo puede ser juzgada por los propios científicos.
La tercera dimensión se refiere a la calidad en el nivel de difusión y accesibilidad que alcanza una publicación. La difusión de una publicación debe entenderse como la capacidad que ésta tiene de ser visible (bases de datos, repertorios, Internet/Google Scholar) y accesible (Biblioteca / Librería / Internet) para la comunidad científica a la que se dirige.
La cuarta dimensión alude a la calidad entendida como repercusión científica, medida a través de los recuentos de citas (el impacto). Cuando un científico cita un trabajo anterior lo que formalmente hace es reconocer la utilidad que ha tenido dicho trabajo en la confección del suyo propio y, por ende, es un indicador de influencia. Si se acepta esta premisa los trabajos más citados tienen una influencia mayor en las actividades investigadoras que los que tienen menos citas.
Y hay una última dimensión que es la calidad entendida como reputación o prestigio, esto es la calidad socialmente determinada por la propia comunidad científica que fija el renombre, buen crédito, ascendencia, autoridad de una publicación.
P. La calidad de una monografía y de una revista (universitarias ambas) ¿deben medirse de la misma manera?
R. Pueden medirse del mismo modo, dado que las dimensiones que determinan la calidad de un libro o un artículo publicado en una revista en tanto que publicaciones científicas son las mismas. La selección de un artículo para una revista o de un libro en una editorial debieran regirse por los mismos criterios (originalidad, rigor, relevancia) y ser llevada a cabo por expertos en la materia (científicos competentes y honestos); su impacto científico podrá ser medido a través de recuentos de citas; su difusión a través de su presencia en bases de datos, bibliotecas o Internet; sus contenidos a través de la propia opinión de los pares. Lo que es diferente son las herramientas para efectuar la evaluación. Mientras que para los artículos de revistas se han ideado y confeccionado muchas herramientas, para los libros apenas si existen.
P. La calidad es un proceso que debe seguirse ¿antes de la publicación de una monografía o revista o después?
R. Como ya hemos sugerido en anteriores preguntas el control de calidad debe realizarse antes y a lo largo del proceso de producción de la publicación. A posteriori podremos determinar la valía del producto como resultado y sus consecuencias científicas.
P. ¿Hay un modelo universal que asegure la calidad científica de un libro?
R. Ningún sistema puede asegurar de forma absoluta la calidad científica de un libro. Sin embargo, sí podemos decir cual es el modelo universal que tiende a propiciar la publicación de libros o revistas de calidad: el arbitraje científico (revisión por pares), el instrumento de certificación o canonización del conocimiento del que se vale la comunidad científica desde el siglo XVII. El ethos científico exige que los hallazgos científicos para merecer dicho nombre deban ser contrastados y verificados por otros científicos. Es por lo que si en el proceso de publicación de un libro se aplica un estricto sistema de evaluación de la calidad de su contenido por parte de especialistas tendremos si no la seguridad si, al menos, la señal de que se han respetado las convenciones del método científico. El arbitraje científico no asegura la calidad pero la favorece. Al igual que la democracia es el sistema menos malo de gobierno: funciona pero deja a mucha gente insatisfecha. Y nunca debemos olvidar que es un proceso humano, sujeto a abusos y errores.
P. ¿Y de una revista?
R. La respuesta es formalmente la misma que para los libros. Sin embargo, en el caso de las revistas conviene introducir una matización importante que tiene ver con los distintos campos de conocimiento y sus diferentes paradigmas respecto a lo que es la investigación, a como esta se practica y debe evaluarse. Mientras que en los campos científico tecnológicos existe un amplio consenso respecto de lo que es la calidad de una revista, en los ámbitos humanísticos y de buena parte de las ciencias sociales existen abiertas discrepancias. En las ciencias naturales y experimentales la evaluación por pares es un sistema indiscutido y aplicado sistemáticamente y es el impacto de las publicaciones medido a partir de los recuentos de citas el indicio definitivo sobre la calidad de una revista. En cambio, en Humanidades y en buena parte de las Ciencias Sociales, la evaluación por pares está lejos de ser moneda de uso corriente y las citas no son aceptadas como patrón de medida.
P. Dice el secretario general de Universidades del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte que “un sello de calidad de las publicaciones universitarias es absolutamente necesario”. ¿Están ustedes de acuerdo?
R. Estamos de acuerdo con dicha apreciación, porque a día de hoy la propia comunidad científica española tiene sus dudas respecto de la aplicación rigurosa y efectiva de los estándares de publicación científica en las editoriales universitarias y, muy especialmente la aplicación sistemática y metódica de la revisión por pares. Asimismo, existe la sospecha de una persistente endogamia en los circuitos de publicación universitarios dominados por los poderes académicos locales que impiden que hagan realidad los principios sobre los que se edifica la ciencia: la evaluación permanente, la auditoría externa, la transparencia, la competencia científica y el universalismo. Y no basta con declaraciones formales (muchas revistas y editoriales declaran seguir los estándares de publicación científica) sino que es necesario que lo proclamado se cumpla efectivamente. Solo cuando las editoriales universitarias apliquen rutinariamente las normas del ethos científico, la comunidad científica no tendrá necesidad de solicitar “sellos de calidad” específicos. En este sentido, creemos que no hay mejor sello que el que otorga la propia comunidad científica.
P. ¿Cuáles son, a su juicio, las diferencias más significativas entre las publicaciones universitarias españolas y las publicaciones de los países anglosajones que poseen un gran prestigio en el sector editorial universitario?
R. Es llamativa su pregunta, porque ya parte de un axioma que parece un hecho indiscutido: el ganado y asentado prestigio de las editoriales de países anglosajones. Son varias las razones que explican esta situación. No cabe duda que la primera tiene que ver con el hecho de que el centro de avance científico mundial se encuentra en dichos países y no en el nuestro, por desgracia. Evidentemente donde se genera la mejor ciencia suele publicarse, también, la mejor ciencia. En segundo lugar, porque las normas del método y la publicación científica están en su ADN, entre otras razones, porque es en estas comunidades donde se han gestado. En tercer lugar, por la enorme competencia que existe para publicar en editoriales y revistas anglosajonas. Esta dura competencia hace que en dichos medios aparezcan los mejores trabajos de investigación. Y a partir de ahí se genera una suerte de efecto Mateo de consecuencias muy previsibles: el prestigio y reputación de dichas editoriales y revistas se mantiene por sí mismo porque por sí solo es capaz de atraer a los mejores autores y trabajos. Entran en lo que se puede denominar un círculo virtuoso. Las editoriales afincadas en la periferia científica, más o menos próxima, a ese centro tienen que contentarse, las más de las veces, con publicar lo que no quieren o no pueden publicar las anglosajonas. Por el contrario, las editoriales universitarias españolas caen en lo que podemos llamar el círculo vicioso: sin capacidad para atraer buenos trabajos y autores, carentes de originales, con escasa visibilidad y con menguada profesionalidad en la gestión editorial (sobre todo en las revistas), malviven. La política de evaluación del rendimiento investigador en España actúa, por último, como descabello final: valora por encima de todo la publicación en los medios anglosajones por encima de los nacionales con lo que hace muy difícil que las publicaciones universitarias españolas puedan salir de ese círculo vicioso, donde es fácil entrar y difícil salir.
P. ¿En qué situación se encuentran, a su juicio, las publicaciones de las universidades españolas (monografías y revistas) en el momento actual?
R. Es difícil dar una respuesta general a esta pregunta, pues la realidad de las monografías y las revistas es distinta y posee distingo grado de complejidad. Es por lo que es seguro que un diagnóstico de este tipo puede ser injusto. Si nos centramos en las revistas creemos que no gozan de muy buena salud científica. Por varias razones: existen demasiadas revistas (800 títulos aproximadamente, lo que representa el 40% de las revistas editadas en España) y demasiado pequeñas (el promedio de artículos publicados por año es de 15), sobreviven con dificultad pues no se publican regularmente (sólo el 50% ha sido capaz de publicarse sin interrupciones en los últimos cinco años), formalmente han mejorado mucho, son invisibles (de las 200 revistas indizadas en la Web of Science sólo una decena son editadas por editoriales universitarias) y, por último, son poco relevantes (muy pocas son las que figuran en los distintos rankings de impacto como las de mayor influencia, salvo en algunos especialidades de las Humanidades). Por otra parte, la situación la financiera no es muy boyante, lo cual no es una novedad vista la situación general del país.
El mundo de las monografías es bastante más complejo. Pues en el conviven varios circuitos y mercados muy diferentes entre sí. En primer lugar, el libro con finalidades educativas, material didáctico para la enseñanza, un sector estratégico para las editoriales universitarias y no explotado suficientemente. Las editoriales universitarias ocupan un espacio privilegiado muy cerca de los potenciales autores (profesores) y lectores (estudiantes) que debe ser aprovechado y que ofrece unas oportunidades de negocio inexploradas. El libro científico universitario, destinado a un mercado muy especializado se ha focalizado fundamentalmente a los campos de las Humanidades y Ciencias Sociales; Nada rentable económicamente carece de reconocimiento académico por las dudas surgidas respecto a la aplicación efectiva de filtros científicos rigurosos. Es un sector que debe ser repensado. El libro divulgativo que tiene un papel marginal dentro de las editoriales universitarias es un sector difícil por sí mismo.
P. ¿La edición universitaria española necesita una reconversión?
R. Sí, sin duda. Los cambios se impondrán se quiera o no, tanto por la permanente metamorfosis tecnológica en la que vivimos como por la crisis económica que atraviesa nuestro país, situación que no es coyuntural. Estamos, por tanto, ante el mejor momento para precipitar los cambios y adoptar un nuevo modelo que pasa por dos frentes. Una inmersión absoluta en el entorno digital y electrónico. Un aprovechamiento eficiente de los fondos públicos que utilizan las editoriales universitarias. La eficiencia debe formar parte del lenguaje del editor universitario. Creemos que el medio digital es la mejor vía para conseguirla-. En cualquier caso ese es el camino: no hay otro. Y nunca olvidemos que nada es gratis, todo cuesta.
P. Internet y las nuevas tecnologías ¿han cambiado la manera de medir la calidad de las publicaciones universitarias?
R. Sin entrar en matices, la respuesta es clara: no han cambiado. La evaluación por pares basada en el juicio de los expertos y el impacto científico medido a través de los recuentos de citas siguen siendo el pilar central de los sistemas de evaluación. Lo que sí ha supuesto la llegada de Internet es el enriquecimiento de los criterios y métodos de evaluación junto a la aparición de nuevas herramientas. En tres ámbitos ha actuado. En primer lugar, mejorando el proceso de evaluación por pares: permite la evaluación directa, simultánea y en vivo; todo se hace más rápido y más cómodo; y con una transparencia absoluta (todo se ve o se puede ver depende del modelo que adopte una revista o una editorial). En segundo lugar, ha incorporado nuevas herramientas y sistemas de medición: Google Scholar y sus productos derivados serían un buen ejemplo (Google Scholar Citations, Google Scholar Metrics). Y en tercer lugar, han dado lugar a un conjunto de indicadores que son conocidos como altmetrics que hacen posible la medición objetiva del uso (visitas, descargas), y de las relaciones científicas surgidas al calor de las redes sociales (comentar, compartir, valorar). De momento, estamos indagando sobre qué significan y qué aplicaciones pueden tener
Conviene, por último, recordar que la ciencia suele ser muy conservadora y no cambia sus paradigmas de la noche a la mañana. Alcanzar el consenso en los sistemas de evaluación del rendimiento de las revistas ha llevado mucho tiempo en muchas disciplinas (ciencias naturales y experimentales) y en algunas ni siquiera se ha alcanzado como cambiarse radicalmente.
P. La aparición del libro electrónico ¿está cambiando la forma de medir la calidad de una obra?
R. Como ya hemos señalado anteriormente los parámetros fundamentales para valorar la calidad de un libro electrónico y uno en papel siguen siendo los mismos. Pero el medio electrónico permite por su propia naturaleza medir objetivamente el impacto y el uso, no sólo a través de las citas, sino de un sinfín de indicadores (visitas, descargas, consultas, lecturas, ventas, comentarios, valoraciones, etc…). Y, desde luego, el libro electrónico supone una agilización y mejorar en los procesos evaluación y producción editorial notables.
P. ¿Está cambiando el concepto de calidad científica en la era digital, de Internet, del ebook…?
R. El concepto de calidad científica de una publicación sigue siendo el mismo y está compuesto de las mismas dimensiones que se desgranaron en la primera pregunta. El cambio en los soportes no afecta al cambio de criterios. Obviamente, lo que sí hace es enriquecer los procedimientos y herramientas de evaluación y añadir nuevos indicadores, normalmente de carácter cuantitativo, que objetivan la medición. A fuer de ser reiterativos, en lo sustancial el cambio en los medios no lleva aparejado un cambio en los mensajes.

![herramientas-redes-sociales[1]](http://revistacomunicar.files.wordpress.com/2013/06/herramientas-redes-sociales1.jpg?w=300&h=115)










