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EL VERANITO Y LOS ÍNDICES DE IMPACTO

mayo 23, 2012

En un interesante post de nuestro compañero Rafael Repiso sobre dónde publicar y cómo seleccionar la mejor opción para nuestros trabajos de excelencia, podemos encontrar la respuesta a las cuestiones que más nos preocupan en estos momentos presentes de crisis y de sexenios activos… ¿en qué revistas publicar? De fondo se encuentran las agencias de evaluación, los índices de impacto de las revistas (JCR, SJR, INRECS, Google Scholar Metrics).

Pero ha llegado el calor y ya nos planteamos ir cerrando poco a poco las actividades profesionales y dejar un espacio para  programar el viaje de verano. Como en años anteriores, intento realizar este cambio de actividad enlazando mis intereses profesionales con el placer de viajar y conocer nuevos lugares… así comenzó mi planteamiento de un curso formativo en el extranjero o de un congreso.

Este año además, bajo la influencia del Real Decreto 14/2012 sobre dedicación del profesorado había que pensar en alguna actividad que ofreciera puntos para los sexenios; bien es sabido que publicar en la revista Comunicar es “de lo que más cuenta”, pero a mí la música me llama y finalmente he decidido viajar en agosto a Bryanston como profesora observadora de un método musical que me fascina: el método Suzuki.

Creado por el violinista japonés Dr. Shinichi Suzuki (1898-1998), el método Suzuki, llamado también “de la lengua materna” se basa en el aprendizaje musical desde edad temprana siguiendo para ello el mismo proceso que en el aprendizaje de la lengua materna.

La escuela internacional de Música de verano London Suzuki Group celebra su vigésimo segundo encuentro en Bryanston School en un entorno privilegiado de 160 hectáreas de bosque en las afueras de Blandford Forum, Dorset, Inglaterra, del 19 al 26 de agosto. Allí acuden los pequeños amantes de la música junto a sus padres y con sus instrumentos, a disfrutar de una “sonora” semana de convivencia.

Las instalaciones para la música en Bryanston prometen ser realmente excepcionales: un edificio con numerosas aulas para impartir clases, practicar,  o realizar conciertos de música de cámara, así como un auditorio independiente, el Coade Hall con 600 butacas, para los ensayos de orquesta y los conciertos.

Respecto al programa educativo, 3 horas de clase de música diaria para los niños de 3 a 6 años de edad y 4 horas para los niños de 7 años en adelante, incluyendo clases de instrumento, de grupo, coro, orquesta (diferentes niveles) música de cámara, grupo de teclados, grupo de percusión, clases de Dalcroze y educación auditiva, siempre con programas adaptados a la edad y nivel de cada niño.  Y para los padres también se programan actividades como participar en coros de cámara o amateurs.

Eso sí, se recomienda un nivel aceptable de comprensión de la lengua inglesa.

Pues bien, este es el disfrute musical que me tengo prometido para sobrellevar la crisis. Espero poder escribir luego sobre la experiencia, si no en una revista de impacto, al menos en foros de menor rentabilidad académica, …  ¡porque promete ser interesante!

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